Por qué me habré metido en este lío

Hace unos días, después de la aprobación definitiva de la Ley Sinde en el Congreso, fui testigo de cómo surgía en las redes sociales un movimiento ciudadano autodenominado “No les votes”. Como creo tener la virtud de ver desde lejos las buenas ideas y además tengo el grave defecto de meterme en todos los líos que puedo, no dudé ni un segundo en apuntarme al carro y participar de forma activa en el asunto.

“No les votes” es un movimiento plural que pretende regenerar la vida política de este país, y en el que hay gente de todas las ideologías del espectro político. El mensaje central, y que con la viralidad de los nuevos medios va calando poco a poco, es que hay que acabar entre todos con el bipartidismo en el que estamos enfangados. Romper de una vez con la absurda dicotomía que parece obligarnos a elegir entre lo malo y lo peor, y que nos ha llevado a un círculo vicioso de desencanto, frustración e impotencia.

Estoy al cien por cien de acuerdo con el objetivo de esta iniciativa, y como soy un convencido del slogan “no propongas, haz” (versión 2.0 del castizo “el que quiera peces que se moje el culo”), he empezado a participar en este movimiento ciudadano haciendo lo que mejor sé hacer: montar artefactos en Internet y aportar mi esfuerzo y mis ideas a carteles, imágenes y otras hierbas creativas para llevarlo adelante en mi ciudad.

Con este último párrafo lo que intento dar a entender es que no soy un opinólogo profesional. No tengo afán de protagonismo, no me gusta debatir a cara de perro con mis oponentes dialécticos ni me la pone dura pensar que mis argumentos han superado a los de otros. Pero como creo que algunas de las cosas que tendría que tener este #nolesvotes son la transparencia y el intercambio y reutilización de las ideas de todos, me he decidido a escribir un post en este blog que no he usado desde que lo monté hace un montón de tiempo.

El objetivo del #nolesvotes es fabuloso: romper de una vez por todas la pinza PP-PSOE que nos está ahogando como sociedad y como personas. Como no podía ser de otro modo, surgen las críticas desde todas partes: los conversos del voto inútil agitan el “no hagáis caso que viene la derecha”, los del PP advierten “esto es un montaje del PSOE”, los que se quejan de todo pero nunca hacen nada gritan “os quejáis por la ley Sinde y no hicistéis nada por todo lo anterior”, “sois unos frikis que no veis la realidad”… En fin, lo lógico en estos casos cuando algo no se comprende o mete mucho miedo.

La verdad es que todas estas críticas están siendo respondidas con mucho tino por la recién nacida comunidad virtual del #nolesvotes. No me detendré en rebatirlas porque podéis seguir el debate en las redes sociales y en el propio grupo de debate de nolesvotes. Está de lo más apasionante.

Bien. Hasta aquí todos de acuerdo. Pero ahora me toca a mí hacer mi crítica y mi análisis, que para eso me he metido a bloguero tertuliano desde mi confortable anonimato, para tocar un poco las narices.

Llevo un montón de años (concretamente desde el año 87) participando con mayor o menor intensidad en distintos colectivos y movimientos sociales y ciudadanos que luchan por un mundo mejor y más justo. Me he manifestado contra la OTAN, contra la mili, contra las tasas universitarias, contra la energía nuclear, contra las distintas y variadas guerras de los distintos y variados gobiernos, contra la globalización, contra los juicios farsa, contra los pantanos postfranquistas y los campos de tiro… En mis aventuras de activista he hecho sentadas, pitadas, pegadas de carteles, teatrillos, batucadas y todo el resto de atracciones de la feria manifestante. A mis nietos inexistentes les contaré la batallita de que me han dado unos cuantos porrazos, me han arrastrado por el suelo, me llevé una vez una caricia de una pelota de goma en una pierna y hasta me pegué un trompazo tremendo mientras huía porque no vi un alambre que rodeaba un seto. Nunca me han detenido, porque he tenido suerte y porque soy pacifista convencido desde los 12 años. Con todo esto lo que quiero decir es que no soy ningún chaval, y que esto de rebelarse contra el poder establecido no me viene de nuevas.

En el #nolesvotes participa mayoritariamente gente muy joven. Es lógico y deseable, y es lo que a mí me da más esperanza. Pero yo soy cuarentón, y conozco las fases de los movimientos sociales y su campana de gauss, que hace que crezcan, lleguen a su cénit y luego decaigan. Siempre es así, y no hay nada que se pueda hacer para evitarlo, aunque no creo que esto sea necesariamente malo.

En estos momentos de nacimiento del #nolesvotes surgen muchas ideas, muchos análisis y muchas interpretaciones. Eso es lo bueno de este momento: parece que todo es posible y la frescura y el impulso iniciales lo impregnan todo con su brillo ilusionante. Pero una de estas ideas que no comparto es la recurrente descalificación de las opciones del voto nulo, el voto en blanco y la abstención desde algunos puntos de vista.

Por dos razones: conozco a mucha gente muy valiosa, honesta y trabajadora, que lleva luchando por objetivos, si no iguales, sí muy similares a los nuestros, desde hace más tiempo del que yo llevo en el mundo, y que se abstiene activamente o vota en blanco o vota nulo.

No creen que sirva de nada participar en unas elecciones, y por eso se dedican a otras cosas: conciencian, debaten, se manifiestan, difunden, apoyan, participan. Y no unos meses o unas semanas: todo el año. Y todos los años. Podemos pensar que su estrategia es errónea (para este momento histórico particular, así lo creo), pero descalificarlos y negar la validez de su opción es negarnos el apoyo de gente muy preparada y muy dispuesta a compartir nuestros objetivos. Si en un movimiento ciudadano hacemos segregaciones desde el principio, nuestra campana de gauss se puede convertir en una línea diagonal hacia abajo desde la segunda semana.

La otra razón por la que no comparto esta idea es numérica.

¿Cuánta gente se abstiene o vota en blanco en las elecciones generales?

Aquí tenéis los datos:
http://www.elpais.com/especial/elecciones-generales/
http://es.wikipedia.org/wiki/Participación_electoral

Resulta que España es uno de los países del mundo con más participación electoral, con índices que superan el 70% en todas las elecciones generales habidas desde 1979, rozando el 80% en las del año 2004. En cuanto al voto en blanco, su incidencia es del 1,12% en las últimas elecciones y el voto nulo se quedó en un 0’64%.

En Estados Unidos sí tienen un problema de abstención, en España no. Aquí tenemos un problema de bipartidismo puro y duro.

Y si afeamos su conducta al 1’78% de votantes y al grupo de no votantes activos y concienciados, desviamos la atención del meollo de la cuestión: el 80% de votantes del PPSOE.

Por estas dos razones creo que dentro del #nolesvotes deberían tener cabida también los abstencionistas y los que votan en blanco o votan nulo. Porque aunque sea cierto que pueden dañar a los partidos minoritarios algunos no estamos aquí para cambiar un par de concejales. Si no para otras cosas menos “realistas”.

Y es que además del bipartidismo asfixiante en este país tenemos un problema aún mayor: pensamos que una democracia consiste en meter el voto en una urna y desentendernos hasta los siguientes 4 años. Para que la democracia mereciera ese nombre los ciudadanos tendríamos que implicarnos en la toma de decisiones siempre. Yo no quiero que mi voto sea un cheque en blanco a unas siglas, o un examen para aprobar o suspender la gestión de un grupo de tecnócratas. Lo que quiero es que se respeten las decisiones de la mayoría y que si no se hace así el político en cuestión sea expulsado del cargo que ocupa.

Pero para que eso sea posible es necesaria una ciudadanía informada. Crítica. Y participativa. Desconfiada del poder porque sabe que el poder es venenoso para todo el que lo cata, y que por eso mismo permanece vigilante.

No nos engañemos. La realidad no es que los que están ahora sean peores que los que tengan que venir. Si alguno de los partidos minoritarios alcanzaran el poder se encontrarían con lo mismo que los políticos actuales: las redes clientelares son poderosísimas, los lobbys presionan con una contundencia impresionante, las megacorporaciones ordenan, mandan y coaccionan con enorme éxito a todos los gobiernos de todos los países. Nuestros políticos no mandan, obedecen. Pero por desgracia no nos obedecen a nosotros. Eso es lo que hemos perdido, la soberanía. Y eso es lo que tendremos que recuperar si no queremos convertirnos en esclavos.

Lo importante, lo realmente importante de este movimiento y del resto de movimientos que han sido y serán es precisamente eso: el movimiento.

Ni siquiera lo más trascendental es que se consiga dar un gran voto de castigo a los partidos mayoritarios. Lo fundamental es el aprendizaje que alcancemos todos y cada uno de nosotros en el proceso.

Si conseguimos algo, por pequeño que sea, o incluso si no conseguimos nada, habremos aprendido que juntos podemos cambiar nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país… y el mundo entero si fuera necesario. Porque habremos trabajado juntos y habremos visto que la gran mayoría somos gente buena, y decente, y que quiere lo mejor para todos.

Nos habremos hecho conscientes de nuestro poder colectivo y de nuestra fuerza. Y contra eso sí que no pueden nada los que mandan sin obedecernos.

Es por eso que nos temen. Porque saben que no pueden nada si somos capaces de unirnos.

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7 pensamientos en “Por qué me habré metido en este lío

  1. No son pocas las voces en contra, aunque muchas son las de siempre. Es decir, un grupo de gente que únicamente se dedica a criticar con la nariz altiva preguntándose qué ha conseguido X grupo y autoalimentando su ego desde la endogamia ideológica de los grupos en los que se encuentran, con sus palmeros, dándose palmadas en la espalda entre ellos.

    Parece que les da pavor afrontar el que mucha gente quiera romper la hegemonía de los grandes partidos y ellos, sabiendo que en su infinita incoherencia van a ir a votar a uno de los grandes por mucho que de cara a la galería digan lo contrario, únicamente intoxican y difaman.

    Es pura higiene y responsabilidad democrática el coger y decir ¡basta! Acabar con las barreras y votar a gente que no es corrupta.

    La ley Sinde solo es una excusa para unos pocos, es el típico el sabio señala a la luna y el tonto mira al dedo y mucha gente se ha quedado mirando al dedo de que el motivo del nacimiento fuera la ley Sinde. Excusas hay muchas para quedarse militando desde el sofá.

    ¿Que hay gente en los grandes partidos que no es corrupta? Pues mira, eso me sorprende porque cualquier persona honrada debería poner pies en polvorosa al ver como sus líderes amparan a los corruptos y se ríen de la justicia. Llámese Gurtel o como se quiera.

    No les votes.

  2. Genial Tony, de verdad, me ha parecido estupendo y sincero. además me identifico en gran medida, pues personalmente he optado por participar, no voy a votar a ningún partido.

    Tengo un amigo boxeador que en las peleas callejeras siempre preguntaba “¿Con que mano quieres que te pegue?” – Veo una gran similitud en cuanto a partidos políticos se refiere, no juego, no quiero que me pegues ni con la derecha, ni con la izquierda, ni con una tercera mano más pequeña que me niego a denominar.

    Pasará lo que tenga que pasar y gane el partido que gane no será con mi voto.

  3. Esta entrada es maravillosa. A mí personalmente me has hecho reflexionar, pues es clara. Supongo que ese es el objetivo para conseguir buenos resultados: claridad, transparencia, e ir al grano. Ahora a ver si conseguimos los cambios, que por lo pronto, muchos estamos por la labor.

  4. Estoy completamente de acuerdo con tu texto, al que solo puedo calificar de excelente sobre todo en lo que respecta al respeto a la postura del que elige el no votar, votar en blanco o votar nulo. Pero en esta campaña habrá que lidiar con el defecto no aprendido en el colegio por los españoles, (manda eggs) de que la gente sepa que cuando vota en blanco nulo o no vota está cediendo “su parcela de poder” al partido mayoritario. No votar en este país, por desgracia, es un acto de voto. Sabiendo esto que cada uno haga lo que en conciencia considere. #nolesvotes es la oportunidad de España de aprender el concepto de “voto útil” pero inevitablemente también la de aprender el concepto de “voto”.

  5. Chapeau. Es una suerte contar contigo en León, seguro que este #nolesvotes llegará lejos con gente como tú.

    Por lo que se refiere al voto en blanco y al voto nulo, creo que es una opción muy respetable, pero también estoy convencido de que hay quien lo ha utilizado sin ser consciente de su verdadero efecto, y creo que de ahí el interés en informar sobre su resultado sin estigmatizar a nadie por ello, ya que al fin y al cabo el voto es algo personal y cada cual responde única y exclusivamente del suyo.

  6. ¿Conoces Escaños en Blanco? (votoenblancocomputable.org)
    Estoy de acuerdo con este texto, que además tiene la virtud de estar muy bien planteado.

    Me encantaría conocer tu opinión sobre la alternativa que ofrece Escaños en Blanco

    ¡Un saludo!

  7. Omoloc me parece una buena alternativa para las personas que quieran expresar su malestar con el sistema sin perjudicar a otros partidos minoritarios.

    La verdad es que a mí también me gustarían unas decenas de escaños vacíos en el Parlamento de forma permanente… porque ahora los escaños vacíos que hay son porque los miembros de “la casta” no cumplen con sus obligaciones. Vamos, que hacen pellas.

    Un saludo

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